Cueva del Niño: Yacimiento arqueológico (II)

Cueva del Niño

Durante varias semanas le vamos a dedicar una serie de artículos a la Cueva del Niño, una cueva que se encuentra sita en la población de Aýna, provincia de Albacete. Esta cueva representa uno de los mejores yacimientos arqueológicos ibéricos ya que aúna los yacimientos con las pinturas rupestres, casí exclusivo de la 'Meseta' ibérica.

La Cueva del Niño es un yacimiento arqueológico en cueva localizado en el municipio de Ayna, en la provincia de Albacete, entre los picos Albarda (1250 m) y Halcón (1232 m), en la margen derecha del río Mundo. Una explicación dada por las gentes del lugar es que antiguamente se llamaba "cueva de los niñotes", por los dibujos que allí había.

Este lugar fue declarado Bien de Interés Cultural por la Unesco en 1998, dado el gran valor de las pinturas rupestres que allí se hallan. La Cueva del Niño destaca especialmente por ser uno de los pocos yacimientos arqueológicos con pinturas rupestres paleolíticas que existen en la Meseta.

Yacimiento arqueológico

En el año 1973 se realizaron varios sondeos arqueológicos con el objetivo de documentar el posible yacimiento existente en la cueva. Fruto de esta intervención, se descubrió un yacimiento con varios niveles arqueológicos, que según sus excavadores pertenecerían al final del Paleolítico Medio, a la segunda mitad del Paleolítico Superior, y al Epipaleolítico y Neolítico. En el transcurso de la excavación se recogieron útiles y herramientas de piedra, restos de los animales cazados y consumidos por los habitantes prehistóricos de la cueva (cabra montesa, caballo, ciervo, uro e incluso restos de rinoceronte), mientras que en los niveles más recientes se recuperaron restos de cerámica. Algunos de estos materiales están expuestos en el Museo Arqueológico de Albacete. En el año 2010 se llevó a cabo una revisión del material arqueológico recuperado en la excavación de 1973, que estaba en su mayor parte inédito. Esta revisión consistió en el estudio de los útiles líticos, de los restos óseos y de los restos vegetales. Así mismo, se llevó a cabo un programa de datación mediante diferentes métodos, para conocer la antigüedad del yacimiento y la cronología de las distintas fases de ocupación de la cueva.

Neolítico

Ya desde el descubrimiento y excavación del yacimiento se constató la presencia de ocupaciones humanas durante el Neolítico, atestiguadas por la presencia de restos cerámicos. Más tarde, el análisis de las cerámicas recuperadas en la excavación de 1973 y la aparición de un recipiente cardial en excelente estado de conservación permitieron asignar dichas ocupaciones al Neolítico inicial. Esto llevó a varios autores a plantear que la Cueva del Niño era un yacimiento fundamental para comprender el proceso de introducción del neolítico en la provincia de Albacete y en el sureste de la Meseta. Por ello, se llevó a cabo una revisión multidisciplinar del material arqueológico procedente de la excavación de 1973, que permitió concretar su cronología y definir el uso y función del yacimiento durante este periodo.

Los niveles neolíticos fueron identificados en los estratos superiores de dos zonas de excavación diferentes, ambas en el abrigo exterior de la cavidad: por un lado en las dos trincheras (Trincheras 1 y 2) efectuadas frente a la boca de la cueva, y por otro lado al pie de las pinturas Levantinas. Sin embargo, en las dos trincheras frente a la boca aparecieron materiales de aspecto más arcaico, como lascas Levallois, por lo que es posible que en esta zona los restos neolíticos estuviesen mezclados con otros más antiguos. Por el contrario, en el sondeo efectuado bajo el panel de pinturas Levantinas, denominado TAL (Trinchera Arte Levantino), no se observó mezcla alguna de materiales. En esta última zona pudo identificarse la evolución crono-estratigráfica de los restos cerámicos. La elevada fragmentación del conjunto cerámico y la ausencia de remontados sugiere que se trata de un contexto de descarte, donde se abandonaban recipientes rotos o inservibles, más que de hábitat.

La cerámica de la Cueva del Niño se caracteriza en general por un alto grado de fragmentación y una elevada indefinición formal. Todos los fragmentos analizados fueron realizados a mano, y no hay evidencia del empleo del torno en su manufactura. El estudio petrográfico ha demostrado el empleo de desgrasantes de gran tamaño, fundamentalmente calcitas. En general, las superficies están regularizadas, principalmente mediante alisado y raspado. Los fragmentos decorados son escasos, destacando la decoración impresa, propia del Neolítico Inicial. Junto a éstos, se documentaron también varios restos de cerámica campaniforme, que atestiguan la presencia humana en el yacimiento durante el Calcolítico.

La industria lítica asociada a estos niveles está formada mayoritariamente por láminas y laminillas de sílex, aunque en las trincheras 1 y 2 aparecieron también otros materiales propios del Paleolítico Medio. Entre los útiles, destacan varios núcleos de laminillas y microlitos geométricos, típicos del Neolítico. Fuera de contexto estratigráfico se recuperó una azuela pulimentada, que remite también a una cronología del Neolítico antiguo.

Los restos de fauna se encontraban muy mal conservados, lo que dificultó su estudio. La especie animal mejor representada era la cabra, aunque no fue posible determinar si se trataba de animales domésticos o salvajes. Los restos de conejo resultaron también muy abundantes, mientras que se recuperaron unos pocos restos de ciervo y de caballo, aunque en este último caso es posible que se trate de restos intrusivos más antiguos.

Se realizaron un total de cuatro dataciones para conocer la cronología de las ocupaciones neolíticas en la cavidad. Dos de estas dataciones, realizadas mediante el método de racemización de aminoácidos en unos restos procedentes de la trinchera 2, resultaron en unas fechas muy antiguas, de hasta 100.000 años antes del presente, lo que refuerza la idea de que en las trincheras 1 y 2 podría haber materiales antiguos mnezclados con los restos neolíticos. No obstante, en 1973 se llevó a cabo una datación por Carbono-14 sobre un carbón de la trinchera 2 que dio una antigüedad de unos 6.000 años BC. Esta fecha es demasiado antigua para el Neolítico de la región, pero debe tenerse en cuenta que se realizó sobre carbón, y que por lo tanto podría estar afectada por un efecto de "madera vieja". En 2010, se llevó a cabo otra datación por Carbono-14, esta vez sobre un resto de hueso procedente del sondeo TAL, que dio una fecha de unos 5.000 años BC. Ambas dataciones de Carbono-14 confirman que la ocupación de la cueva se produjo en el Neolítico antiguo.

Respecto a la función del yacimiento, los datos disponibles sugieren que la Cueva del Niño pudo haber servido principalmente como un aprisco para ganado caprino, usada por comunidades asentadas en el llano para el pastoreo. No obstante, es probable que la caza siguiese siendo una actividad importante para los grupos asentados en la cueva, como demostraría al armamento de caza recuperado en la excavación. Desgraciadamente, por el momento no es posible conocer cómo habría sido la relación entre los primeros grupos neolíticos y las poblaciones mesolíticas asentadas en la región con anterioridad.

Arte Rupestre del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica

Todas las imágenes y todos los textos están obtenidos de la página web Cueva del Niño de Wikipedia y la introducción es de José Luis Candel (gestor de elpincho.net).

 

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