Chévere: “Las licencias libres nos ayudan a imaginar la cultura de otra manera”

Grupo Chévere Foto: Matteo Bertolino"

En noviembre del año pasado, la compañía gallega Chévere recibió el Premio Nacional de Teatro, en palabras del Jurado, “por su coherente trayectoria de creación colectiva basada en fuentes del teatro documento y en la transgresión de géneros” y por “su vertiente humorística y participativa, siempre conectada con la realidad social y económica, tal y como han demostrado en sus últimos espectáculos Citizen, Eurozone, y Ultranoite no País dos Ananos”. Desde El Pincho hemos querido conocer a fondo a este colectivo gallego, que de esta forma se han convertido en los protagonistas de nuestra entrevista.

¿Cómo se define Chévere?

Chévere es un colectivo de agitación cultural que utiliza preferentemente herramientas teatrales.

¿Cuándo y cómo empezasteis?

En 1987 se juntaron un inglés y un gallego con un grupo de estudiantes de una escuela de artes y oficios en Santiago de Compostela para hacer un espectáculo de calle y después la cosa se fue complicando con la llegada de mucha más gente, que siguió entrando y saliendo del grupo como Perico por su casa.

Entonces, ¿cuál es el truco para mantener tantos años vuestra existencia?

No es un truco, es todo lo contrario, somos honestos y transparentes, trabajamos mucho y sin pensar en las recompensas y siempre nos estamos proponiendo cada trabajo como una nueva aventura que no repite los itinerarios de las anteriores. Es como volver a empezar de cada vez.

¿Cuántas personas componen actualmente el grupo?

En este momento hay unas 14 personas trabajando en alguno o varios de los proyectos que están en marcha, pero con exclusividad solo trabajamos 3 personas. Es difícil saber cuantas personas han trabajado o colaborado con Chévere en todo este tiempo, pero con certeza muchas más de 100.

Premio Nacional de Teatro. ¿Qué significa este galardón para vosotros?

Lo hemos aceptado como un reconocimiento honesto por parte de las élites culturales de que existe vida inteligente más allá del teatro institucional y comercial, más allá de lo que se hace en Madrid o Barcelona, más allá del teatro en castellano o catalán, más allá de los autores consagrados, más allá de la SGAE, de las series de televisión, del cine, del famoseo e incluso más allá de lo contemporáneo.

¿De todas vuestras obras, cuál os ha reportado más satisfacción?

No vamos a entrar en eso de que cada obra es un hijo y los queremos a todos por igual porque a los hijos los aceptamos como son y las obras las hacemos queriendo que sean de una manera determinada y, además, las maltratamos antes, durante y después del parto. Pero sí es cierto que en cada una hemos encontrado una cierta satisfacción, no demasiada tampoco, y cuando no ha habido ninguna satisfacción no nos hemos cortado a la hora de abandonarlas lo antes posible. Pero para no dejaros sin respuesta, creo que en general nos ha gustado mucho a nosotros y a mucha otra gente haber hecho Río Bravo (1990), Annus Horríbilis (1994), A Rutina é o deber de todas as criaturas (1999), O Navegante (2001), Testosterona (2009), Citizen (2010-11), Eurozone (2013) o la última de todas, As Fillas Bravas (2014).

¿Cuáles son vuestros principios a la hora de iniciar una obra nueva, en que os basáis?

Esto ha ido cambiando con el tiempo, pero en una historia siempre tiene que haber algo que nos enganche no solo individualmente, sino también como grupo. Desde hace unos años tratamos de documentar el presente desde la ficción teatral, nos parece que el escenario (cualquier escenario) es un espacio privilegiado para abrir y desarrollar una conversación en público y a grito pelado si hace falta, como en una plaza cuando la gente se encuentra y habla. Y con tus vecinas o vecinos en la plaza hablas de lo que les está pasando, de lo que sienten, de lo que les duele o lo que envidian, de lo que les hace estar contentos o ser un poco más felices. Pues en el teatro lo mismo, nosotros queremos hablar para nuestras vecinas. El público es nuestro vecindario. Y el teatro un patio de vecinos donde no caben nuestros egos.

¿Cuál o cuáles son las obras que más os solicitan?

No trabajamos con repertorio, lo que ofrecemos es teatro fresco recién hecho y siempre estamos moviendo lo que acabamos de sacar del horno. Aunque es verdad que últimamente nos han pedido que recuperemos dos piezas no tan recientes y lo hemos hecho. Una es “Alá no fondo hai sitio abondo” (2008), una obra sobre nanotecnología. Y otra es “Citizen” (2011), un trabajo sobre la globalización hecho a partir de una investigación sobre el imperio Inditex-Zara. Las dos se podrán volver a ver a partir de esta primavera.

Cambiemos de tercio ¿Qué opináis de la Ley de Propiedad Intelectual?

No nos gusta, no responde a nuestras necesidades ni como autoras ni como usuarios de la cultura. Nos parece una ley hecha a la medida de ciertos lobbys de la industria cultural, una ley hecha más para asegurar y blindar la explotación comercial de la creación en beneficio de unos pocos que para proteger a las autoras o las obras y mucho menos la cultura como un bien común. Y aún así, se ha hecho tan torpemente que no parece convencer a nadie.

Si licenciáis con Creative Commons, no estaréis muy a favor de que terceros gestionen derechos de autor, ¿no?

Es nuestra opción, pero es normal que haya personas que piensen de manera distinta. En nuestro caso no sólo no queremos que otros gestionen derechos por nuestras obras, sino que no nos parece muy normal cobrar un cánon añadido a quien ya está comprando nuestra obra o pagando por verla. Y a quien no le interesa comprarla ni verla mucho menos.

¿Cuál es el motivo de que utilicéis este tipo de licencias libres?

De entrada, para tomar una posición de defensa frente a la violencia ejercida por la SGAE, que siempre ha estado ahí amenazándonos y tratando de cobrar indebidamente un dinero en nuestro nombre. Y también porque concebimos la creación y la cultura como un material en constante transformación que es el resultado de una fuerza colectiva imparable. Una obra te puede pertenecer porque lleve tu nombre o porque la ley lo diga así, pero si también te obligasen a compartir la cantidad obtenida con todas las obras de las que has bebido y con las que estás en deuda a lo mejor te saldría a pagar. Además, no tenemos problema en que nuestras obras se usen, se tiren, se desarmen y se vuelvan a unir de cualquier otra manera.

¿Se puede comer con las licencias libres?

Nosotros no comemos de la explotación de los derechos de nuestras obras. No lo concebimos así. Las licencias libres nos ofrecen un marco de protección suficiente y nos ayudan a imaginar la cultura de otra manera.

Licencias libres, Premio Nacional de Teatro... esto quiere decir que también puede haber un buen matrimonio por ahí.

Lo deseable es que los premios reflejen la pluralidad de opciones y sí, se puede ser premio nacional y denunciar las prácticas abusivas de la SGAE o defender las licencias libres.

¿Os veremos alguna vez por Albacete?

Es uno de los puntos vacíos de nuestro mapa, está muy lejos de nuestra casa, pero nos encanta trabajar en sitios donde nunca hemos estado antes.

El futuro ¿Lo tenéis planeado como os ha ido hasta ahora o se esperan novedades?

No somos mucho de planear el futuro y en general esta inconsciencia nos ha ido bastante bien. Pero cuando te empiezas a hacer mayor te das cuenta de que esto no va a durar para siempre y no va a haber tiempo para hacer todo que quieres hacer. Así que últimamente nos sentamos y hablamos de lo que nos gustaría estar haciendo dentro de un año o dos o tres (aún no somos capaces de mirar más allá) y hacemos todo lo posible para que lo que venga se parezca un poco a eso. Por suerte, lo imprevisto sigue siendo la parte más importante del plan.

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