Leyendas Fugitivas

Leyendas Fugitivas

Yo no quiero que me busquen
cuando duele,
ni que escarben entre los ecos
de mi voz
un sentido a la desdicha.

Puesto que no es cierto nada,
ningún proverbio recitado,
ni es tan falso todo
como escribe el ignorante
de antemano.

Cada cual su hierba pisa
y una melodía con su camino
abre el mundo.

Y jamás fue parecido
ni está escrito
en las leyendas fugitivas
el éxito o el sufrimiento de la vida.

Es azar. Y la colonia a azahar
que de puntillas se desprende
cuando acertamos la victoria,
y nuestros músculos que sostienen
la compostura de la tristeza
se deshacen,
repuntando algo más
que la sutileza
de una gota cristalina que la mejilla humecede.
Así es la vida.

Todo llega, pasa o muere.
Son las grandes sentencias de la existencia.
Como monos juguetones
nos colgamos de ellas para sobrevivir.

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