¿Es el festival de los marginados cada vez más elitista?

Fringe Festival

Lo bautizaron como Fringe porque fue la propuesta más brillante que se ha gestado desde el despecho. Ocurría en 1948, cuando el festival internacional de teatro de Edimburgo se dejó a ocho compañías en el tintero de su programación. Éstas, que no eran alternativas de guerrilla, decidieron escupir sobre la corrección artística de la cita oficial y representar sus variedades en plena Royal Mile. El periodista escocés Robert Kemp las definió como el otro lado de la orilla, donde los marginados no se someten a los caprichos de las grandes salas.

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