Isidro Martínez Palazón (II): Biografía (segunda parte)

Isidro Martínez Palazón

Ella (Marzo de 1972)

Conocí a Hortensia en la primavera del 72, recién terminada la mili. Yo tenía 24 años y andaba enredando con la música, como siempre.

Con "El Lobo", "el Mada", Rodolfo y "el Boti", habíamos hecho "La Banda". Una orquesta para tocar en los bailes, con el único fin de ganar algo de dinero que siempre venía bien.

Con alguno de ellos, como en el caso de Luis, el Lobo, había tocado en otros grupos antes de irme a la mili (La Cosa, 1971), o con Rodolfo (Los Nijar, 1966), y tenía una gran amistad; el resto de compañeros eran músicos veteranos que empezaron a subirse a los escenarios cuando yo, con 14 años, en los inicios en España, de la música pop y de "los Conjuntos".

También habia empezado a dar clases a un grupo de chicas que querían aprender a tocar la guitarra; y allí estaba ella. Bonita, alta y delgada. Tenía el pelo castaño y los ojos marrones, limpios y alegres y una sonrisa encantadora... y se llamaba Hortensia.

Conocerla fue lo mejor que me había pasado nunca. Ella trajo a mi vida tanta emoción y tantas ganas de vivir que me parecía imposible que fuera yo el protagonista de aquel sueño.

¡Era tan hermosa!. A mi se me reían los huesos con solo verla. ¿Como era posible que hubiera vivido a dos pasos de mi casa y yo no la hubiera visto nunca?. ¡Si estaba allí al lado!. ¡Si yo era amigo de sus hermanos!. ¡Si había pasado por su puerta mil veces para ir a jugar al fútbol en la era que había enfrente de donde ella vivía!. Simplemente, no había llegado el momento.

Nunca me había sentido tan bien. Siempre estaba contento y de buen humor. Salíamos a pasear por la ciudad todas las tardes y cuando al anochecer regresábamos al Barrio y la acompañaba hasta su casa y nos despedíamos en la puerta con un beso y "hasta mañana, sueña conmigo..." ya estaba deseando que llegara el día siguiente para volver a verla.

Por la mañana, a las siete y media, iba a esperarla a su puerta. Salía, nos dábamos un beso y hablando y riendo, cogidos de la mano calle alante, íbamos a trabajar, ella a Hacienda y yo a la Caja de Ahorros. Nos despedíamos con otro beso que nos hacía salir los colores a los dos (entonces besarse en publico era, casi, casi, pecadito mortal -y se lo que digo-) y quedábamos para vernos a las diez y diez en "Bristol" -una cafetería que había en el Altozano- para desayunar juntos. Luego vuelta a la oficina hasta las tres que salíamos de trabajar y, cogidos de la mano, regresábamos al Barrio de las Casas Baratas", nuestro barrio, haciendo planes para la tarde.

Yo me sentía importante a su lado. Era maravilloso quererla y senetirme querido por ella. ¡Dios que feliz era!. Estaba enamorado y teníamos (entonces no lo sabíamos) casi cuarenta años por delante para disfrutar de "ese regalo".

Atrás quedaban, como entre niebla, mis recuerdos de infancia, los amigos, el instituto, alguna época de tristeza amorosa y aquella voz, aguda y limpia de la que  tanto disfruté hasta que "me hice hombre". Ahora tenía una voz nueva, hermosa y grave, y la música seguía fluyendo en mi cabeza.

Además, tenía a Hortensia. ¿Qué más podía pedir?. Habíamos crecido, nos habíamos encontrado y echado a andar juntos, y ahora, amarla y sentirme amado por ella era la experiencia más hermosa que jamás hubiera podido imaginar que tendría la suerte de vivir y por la que me consideraba un hombre aforntunado.

Desde entonces, todo, o casi todo lo que he vivido con ella está en la novelita de "El Barrio de las Casas Baratas" (enlace de la descarga al final del artículo) y en las sesenta y tantas canciones que a lo largo de estos años he escrito.

Han sido cuarenta años en los que aunque ha habido momentos difíciles, tristes y algunos dolorosos y amargos; también han sido maravillosos por cuando he aprendido y gozado con ella de una vida llena de proyectos, de ilusiones y de amor.

Se marchó el 24 de Noviembre de 2011, a las siete de la mañana, y me dejó dos hijas, que heredaron su poderío y su hermosura, Marta y Laura; cuatro nietos; el ama tronchada y desangrándome.

¡Cómo te echo de menos, hermosa mía! . Donde quiera que estés, hoy y aquí,... también somos. ! Un beso. Te amo.

¡Volveremos a vernos, estoy convencido!

Emociones, Flashes, bocetos... instantes_ (1996/ 2015)

Pasión, alegría, tristeza, desesperación, dolor, miedo, rabia, ilusión, celos, ansiedad, amor, desamor, gozo, belleza...

Hay personas que a través de la música, la literatura, la pintura, el cine o cualquier otro medio imaginable, con historias reales o inventadas, son capaces de despertar en los demás las emociones y sentimientos que, dormidas o a flor de piel, todos llevamos dentro. ¡Que extraordinario y hermoso es ese don! y como admiro a quienes lo tienen.

Yo sé, mejor que nadie, que nunca he sido nada del otro mundo ni como músico, ni como escritor y para ser sincero, tampoco me ha importado.

Soy lo que, quizás, cualquiera con "amor propio y aspiraciones", tacharía de manera despectiva de mediocre, pero yo no me considero así, ¡qué vá!. Es más, creo que también en este aspecto, he sido y soy afortunado porque siempre he tenido la inspiración, la intuición y la constancia necesaria para hacer lo que pretendía. Vamos que me he apañado.

Claro que me habría gustado ser un buen músico o un buen escritor para saber expresarme mejor. Lo intenté cuando joven en la música y la experiencia fue dura y decepcionante; y reconozco que me sentí liberado cuando acepté mis límites y agradecí los dones que me correspondieron en el reparto, que han sido, si no muchos, si sufiencientes...

Con ellos, en el 96 junté mis recuerdos de infancia y juventud en "El Barrio de las Casas Baratas" y en 2005, cuando nació mi primera nieta, Lucía, sentí la necesidad de hacer balance de lo vivido y recrearme en contarle a un hipotético escuchante (De Isi a Dro) lo afortunado que había sido al haber compartido los últimos treinta años de mi vida, con una mujer hermosa, poderosa y valiente a la que amaba y por la que me sentía querido; haber sido padre de dos hijas y abuelo. ¡Ah! y de paso, quejarme y criticar como siempre aquellas cosas que veía a mi alrededor y no me gustaban, utilizando la música y la poesía.

Han pasado casi diez años desde entonces y en este tiempo he dejado, como flashes, los bocetos de los instantes_ más preciosos, más felices y también los más dolorosos y tristes que he vivido desde aquella primavera del 72.

Ellos hablan, por mí, de mis sueños, de mis miedos, anhelos y creencias; de mis estados de ánimo, (de volar en las alturas y a ras de suelo) y también de mis luchas y contradicciones que han sido, son y serán muchas, mientra viva.

Descarga aquí la poesía "El Barrio de las Casas Baratas".

Fotografía principal obtenida de la página web Isidro Martínez Palazón de elpincho.net y realizada por Toni Villar, la primera imagen entrelazada y textos están obtenidos de la página web Biografía de Isidro Martínez Palazón y la segunda imagen entrelazada está obtenida de la página web Biografía de Isidro Martínez Palazón y realizada por Sergio Delicado.

 

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