Dulce Destino

Dulce Destino

Aunque se fundió en su día el gran sol

y a oscuras y a tientas descalza me inclino,

a lo lejos vienen a ocupar su lugar

pequeños rincones de luz,

que quizá me enseñen a amar el destino.

 

El que queda por ver,

sin planearlo, sin más.

Sin quererlo tener

lo he tenido.

 

Y los sollozos que ayer

fueron mi soledad y a su vez

mi compañía,

pues: ¿ves?

Ahora parecen reflejos

de una armadura hecha a medida

de mis complejos.

Licencia: 
Creative Commons Licence

Añadir nuevo comentario